Colaboración:
Ana María Durán Gonzalez





 

 


¿Invertiría en el futuro que quiere para su empresa?

Las acciones con Responsabilidad Social no son un gasto, son una inversión que genera ganancias y utilidades, en algunos casos de forma inmediata, y en otros a mediano y largo plazo. Es decir, no entran en contradicción con los intereses de productividad y competitividad, sino que cobran mayor sentido en ellos.

El día a día de las empresas se desarrolla en la lucha por cumplir objetivos enfocados en lograr mayor productividad y competitividad, entendiendo por ellas la capacidad de producir y vender más, con excelente calidad y al menor costo posible, para lograr mantenerse y crecer en el mercado.

Estos objetivos son la razón por la que las decisiones gerenciales se toman basándose en una estimación del beneficio que se recibirá en las utilidades generadas por toda inversión realizada.

Les invito a cuestionar esa estimación, tomando en cuenta que muchas veces permite una visión a muy corto plazo, sin dejar apreciar las bondades de proyectos que tienen consecuencias importantes en el futuro de la marca o de la empresa misma.

El ejercicio financiero se ve afectado por una serie de aspectos que hacen que la práctica empresarial sea cada vez más compleja por no llamarle difícil. Me refiero a la necesidad de reforzar los sistemas de seguridad personal, industrial y de los bienes, el crecimiento de la accidentalidad, el ausentismo y la deserción de los trabajadores y su aparente falta de compromiso; las devoluciones de la mercadería, el descenso en los volúmenes de venta, el incremento de la cartera vencida.

Aparentemente todos ellos son factores externos sobre los cuáles nada puede hacer la empresa; sin embargo, hay algunas organizaciones que han encontrado una alternativa importante en lo que se ha dado en llamar Responsabilidad Social.

Los teóricos hablan de ella como una combinación de aspectos legales, éticos, morales y ambientales; pero más que nada es una decisión voluntaria, no impuesta, de orientar los esfuerzos de la empresa a atender en cuanto este a su alcance las necesidades e intereses de todos los que están involucrados con ella.

Por eso, la Responsabilidad Social de la empresa abarca aspectos orientados a los colaboradores, familiares de ellos, asociados, accionistas, clientes, proveedores, la vecindad y el entorno social en general. Existen maravillosos ejemplos de empresas que han incluido dentro de su planificación proyectos que atienden problemas en los que aparentemente no tenían por qué involucrarse, e inmediatamente han empezado a sentir los réditos en las relaciones de su empresa con el entorno, e inclusive importantes e insospechados beneficios en los balances.

Si a usted le ha parecido que nada puede hacer para dejar de lamentarse, por ejemplo, por la creciente violencia social, el alcoholismo, la drogadicción, la falta de identidad, el poco sentido de pertenencia al país, la región y la empresa, el mínimo poder adquisitivo, la dificultad de acceder a créditos que tienen sus trabajadores, clientes y otros relacionados; le reto a que encuentre una estrategia con la que su organización, directa o indirectamente pueda apuntar a la solución de uno de aquellos problemas que le afectan también a usted como miembro de nuestra sociedad.

Posiblemente con una inversión menor a la que imagina pueda lograr mucho o, mejor todavía, beneficiar a muchos. Cuente para ello con su capacidad de emprender y no dude en dejarse asesorar por profesionales en comunicación, psicología, trabajo social, desarrollo, sociología.

No podemos dejar de tener presente que las personas y nuestras inter-relaciones son complejas y difíciles. Así mismo, tenemos necesidades que van más allá de la subsistencia. Requerimos aprecio, paz, seguridad y alicientes que nos hagan sentir satisfechos con nuestra vida y en armonía con el resto del medio ambiente. Necesitamos trascender más allá, inclusive de las fronteras de nuestro tiempo de vida en la tierra y tenemos plena capacidad de hacerlo.

Así como es notorio que la productividad de una persona se ve incrementada cuando esta tiene estabilidad económica y emocional, el ambiente social se vuelve más liviano y todas las empresas más viables y productivas cuando hay actores positivos e interesados en cumplir con una responsabilidad social que va más allá de la producción y comercialización de bienes y servicios, que llega al impulso de proyectos de beneficio social.

Si alcanzamos a vislumbrar todo aquello, veremos que las acciones con Responsabilidad Social no son un gasto, son una inversión que genera ganancias y utilidades, en algunos casos de forma inmediata, y en otros a mediano y largo plazo. Es decir, no entran en contradicción con los intereses de productividad y competitividad, sino que cobran mayor sentido en ellos.

Con seguridad, usted es parte de los que están dispuestos a replantear la responsabilidad social de la empresa en todas sus dimensiones y no de quienes prefieren tomar palco para ser testigos de la tragedia social, que también es suya.

La inversión que haga pensando en aportar a la solución de la contaminación ambiental, la violencia, el desorden social, el aumento de los estados depresivos, la insatisfacción de las necesidades básicas de grandes grupos de la población y otros males que nos afectan a todos, le será devuelta por la sociedad a través de varias formas.

Entre ellas, es importante la de contar con un perfil de colaboradores más comprometidos, que den lo mejor de sí mismo y que ayuden al crecimiento de la empresa. Personas que sepan trabajar en equipo y que se enfoquen a los objetivos de la organización, venciendo el egoísmo y evitando el conflicto en pro de la creación de un clima laboral sano. Seres inteligentes, creativos, tolerantes, prudentes, honrados, sin vicios ni manías.

Ese ideal se construye poco a poco, con contribuciones como la que usted puede dar.
La formación del individuo empieza desde el hogar, en su núcleo familiar; la educación básica y superior la complementa y valida; pero es la vida laboral la que refuerza conductas o creencias, e inclusive donde las replantea.

Su ejemplo de ética y responsabilidad social se va a ver reflejado en las acciones diarias de sus colaboradores y quizá pronto le sorprendan rebasando sus propias expectativas en tal sentido.

Así como el deterioro de la sociedad comienza con pequeños actos de corrupción y negligencia que se suman, las acciones positivas y responsables tienen efecto multiplicador y pronto podremos ver los resultados de su esfuerzo por impulsar proyectos creativos que tengan por objetivo el beneficio de otros. Usted sabe lo que es un boomerang y cual es su efecto.